Fracasar parece ser una cualidad inherente al romance. Con solo pensar en todas las personas con las que hemos salido en nuestras vidas, ¿cuántas de ellas valían la pena para llegar a una segunda cita? El amor funciona bajo un esquema parecido al del ensayo y error, en el que probamos cualquier cantidad de opciones hasta dar con una que, más o menos nos satisfaga y, al mismo tiempo, nosotros la satisfagamos a ella. También involucra una dosis de suerte, para toparse con alguien que sea atractiva, inteligente, interesante, emocionante y, lo más importante, compatible.
En esa búsqueda incansable por encontrar algo parecido al amor, los fracasos suceden en un mayor índice que los casos de éxito y, muchos de ellos, pueden dejar secuelas que son simplemente, ineludibles. Por decisión propia o por accidente, una pareja puede quedar embarazada y tras la disolución de la misma, sin importar el tiempo que duró, millones de mujeres quedan en el lugar en donde empezaron, solo que esta vez con la responsabilidad más grande a la que se enfrentarán en sus vidas: formar a un nuevo ser humano.
De acuerdo con el Instituto Nacional en México existen alrededor de 5.3 millones de madres criando solas al menos un hijo, ya sea porque son solteras, divorciadas, separadas o viudas. La cifra resulta alarmante cuando miramos al resto de nuestro continente según un estudio realizado por la Universidad de Sabana en Colombia: “En Sur América, más de la mitad de los niños nacidos son de madres solteras, encontrándose la tasa más alta en Colombia (84%)”. Eso quiere decir que de diez niños sudamericanos sólo cinco tienen ambos padres. Por su parte, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) señala que la tasa de participación económica más alta se da entre las madres solteras (71.8%), divorciadas (71.7%) y separadas (68.3%), es decir, casi siete de cada diez trabajan.
Frente a nosotros hay una realidad innegable: en el país hay 5.3 millones de mujeres que son perfectas candidatas para sostener con ellas una relación. Aunque a bote pronto suene como un problema monumental y poco apetecible, es momento de retirar el estigma que estas incansables luchadoras han tenido que padecer por décadas. Enumeremos entonces algunas de las grandes ventajas de salir con una madre soltera:
- Menos drama.
Los hombres nos quejamos todo el tiempo de las pequeñas peleas. De aquellos incidentes mínimos que desembocan en un maremoto de pleitos y reclamaciones. Si algo ha aprendido una mujer que saca adelante a uno o más hijos por sí sola es a tener prioridades. Ellas no quieren buscar pareja para tener a alguien a quien enfrentar porque éste llegó media hora tarde, o porque no se ha bañado viendo un partido de futbol. No, ellas necesitan de una persona con quien compartir fragmentos de vida, quien les enseñe un lado más ligero, que las haga reír, olvidarse de su rutina, un compañero de aventura y no una bolsa de boxeo. Ya tienen suficientes problemas como para conseguirse uno más
- Fuente inagotable de admiración.
El enamoramiento surge de las cosas más triviales como el color y la forma de los ojos, del largo de las piernas, de la forma en la que alguien se ríe, de sus pequeños defectos o de lo que le gusta comer. Pero, a diferencia de estas emociones que tarde o temprano desaparecerán, el amor es un sentimiento que se arraiga de experiencias de mayor intensidad y envergadura. La historia de una madre soltera siempre estará llena de pasajes temibles que abarcan un rango que va del dolor y la desolación hasta la violencia y supervivencia; pero todas ellas tienen un factor común: mucha, mucha valentía. Hechos que uno no puede creer que ocurrieron cuando está sentado frente a frente con su protagonista, pero más importante todavía, verla con semejante entereza.
- Saben lo que quieren.
Todos hemos estado con alguna chica dentro de una boutique y tienda departamental, esperando a que salga de un probador, mientras ella se pone y quita cientos de prendas y conjuntos. Dando nuestra opinión cuando es requerida y aunque no, se nos prohíbe ir a otro establecimiento a pasar el rato. Por alguna razón su indecisión tiene que ser acompañada. Cuando finalmente salen nos reciben con una frase como: “No me gustó nada, todo se me ve horrible, vamos a tal lugar, seguramente ahí sí encontraré algo”.
Una mujer que es mamá ha desarrollado un nuevo sentido, el de recurrir a lo práctico. Valora mucho más su tiempo, respeta el de los otros, pero sobre todas las cosas, tiene una idea clara de lo que necesita. En términos románticos o sexuales esto hace todo más fácil: si lo que está buscando es un novio, no necesariamente quiere un padre para su hijo o bien, si desea tener un amante, no lo involucrará en las actividades en las que esté relacionado su hijo.
Así que la próxima vez que estés frente a una chica y si en algún momento ella te enseñe la foto de su(s) hijo(s) en la pantalla de su teléfono móvil, en vez de levantarte y salir corriendo del lugar, mejor quédate y conócela. Es probable que tengas frente a ti a la mujer más fuerte e interesante de toda tu vida.