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La alegría y el corazón de Willem Dafoe

Con interpretaciones dignas de un Oscar en Spider-Man: No Way Home, Nighmare Alley y The Northman; Willem Dafoe, uno de nuestros mejores actores vivos, está llegando a nuevas alturas.
Willem Dafoe en entrevista habla sobre SpiderMan su carrera moda y futuro

Willem Dafoe habla de TikTok. No tiene cuenta ahí, ni en otras redes sociales. "Intento no hacerlo porque te conecta con cosas de las que no deberías preocuparte", dice, sin embargo, está en la aplicación elegida por la Generación Z. Hay una lluvia de clips suyos al ritmo de un sensual R&B que van desde lo ardiente hasta lo incandescente: sin camiseta y fumando un cigarrillo en el set de Platoon, sin camiseta y atado a un artilugio metálico en Spider-Man… ese tipo de cosas. En la aplicación, no se refieren a él por su nombre real. Es más bien algo así como "Willem Dripfoe" o “Willem Da GOAT” (acrónimo de Greatest of All Time –el mejor de todos los tiempos–). En ese momento, Dafoe se ilumina como sólo Dafoe puede hacerlo: la boca se ensancha aparentemente más allá de los límites establecidos por sus mejillas, los labios se curvan para mostrar su característica sonrisa de galán, los ojos estallan como fuegos artificiales. Es cálido, pero está a un paso de ser siniestro. ¿Sabe lo que significa "GOAT"? "Sí, lo sé, sí".

En su video más popular en TikTok (741k likes y contando) el hombre de 66 años realiza un improvisado chequeo del estado físico en las calles de Nueva York. Se grabó en diciembre del año pasado y se hizo viral poco después. Una vlogger de moda se acerca a él y le pregunta qué lleva puesto, y él va desgranando las marcas, examinando cada prenda cuidadosamente para ver la etiqueta. ¿Jeans? "Frame", ¿suéter? "Quizá Prada, no lo sé", y los zapatos los compró en México. No sabe de dónde es su gorro beanie. "No llevaba nada especial", dice Willem, mirando al Zoom a través de unas gafas de leer negras de montura gruesa, un poco desconcertado por la atención que ha suscitado el clip. Es un viernes por la tarde a principios de enero. Está en su casa de las afueras de Roma con una sudadera con capucha gris oscura, sin cremallera, y una camiseta negra. "Fue, ya sabes, un pequeño y agradable encuentro social".

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La popularidad de ese vídeo es indicativa de algo que cualquiera que se haya acercado a un cine en los últimos 12 meses ya sabe: es temporada de goteo de Willem Dafoe. Sólo en 2021, apareció en las nuevas películas de Wes Anderson, Zack Snyder y Paul Schrader. Y luego estuvo en Spider-Man: No Way Home. En la última propuesta de la maquinaria Marvel, Dafoe resucita su papel del Duende Verde de la película Spider-Man de 2002 junto a un montón de otros fantasmas del pasado arácnido. Un mes y pico después de su estreno, ya es oficialmente la octava cinta más taquillera de todos los tiempos, nada menos que en una pandemia. Willem ha sido ampliamente elogiado como el mejor actor del filme, por haber realizado el tipo de interpretación que le ha dado fama en los últimos 40 años. "Fue una continuación de lo que había hecho hace mucho tiempo, y me gustó la gente, son verdaderos creyentes en lo que están haciendo", y reserva un elogio especial para Spider-Man 3.0 Tom Holland: "Admiro mucho su disciplina y su compromiso con el papel. Y, físicamente, estuvo increíble".

Está claro que a Dafoe le importa mucho su trabajo, hasta un grado casi obsesivo. No importa si se trata de Aquaman o de Anticristo, ya que en cualquier caso se entrega a fondo. A medida que envejece, dice que se ha centrado cada vez más en encontrarle un sentido: "No quiero ponerme pesado. Pero no me levanto un día sin pensar 'qué hago aquí'. Tienes que encontrar lo que te gusta hacer, y ni siquiera en lo que eres bueno, sino en lo que te sientes comprometido, y perseguir eso".

Dafoe en Spider-Man: No Way Home

Sony Pictures

Cuando se le propuso retomar su papel en No Way Home, dijo a la productora Amy Pascal y al director Jon Watts que no lo haría si sólo iba a ser un cameo. Él quería algo con más carne – quería continuar significativamente el trabajo que comenzó dos décadas antes. "Es divertido hacer las secuencias de acción, es divertido tener recursos", dice, “hago muchas películas con problemas de presupuesto”. Insistió en hacer sus propias escenas de riesgo porque le encanta lo sencillo que es el proceso: "Es muy divertido hacer esas cosas porque son puras. Son puras porque lo que haces es lo que haces. Y tu corazón y tu mente te siguen".

¿Disfruta especialmente interpretando a villanos? "No sé qué es eso", dice, sonriendo ahora. "Yo hago de tonto. Tú interpretas personajes. Podría decir: 'Oh sí, es divertido interpretar a villanos porque puedes hacer cosas que no puedes hacer en la vida, o es divertido jugar con tu lado oscuro'. Pero no lo sé. No estoy pensando en esas cosas". Y sin embargo, ha soñado con una idea para una película en la que interpretaría al que posiblemente sea el villano más icónico de la historia del cine: el Joker.

Durante años, la gente le ha dicho que es el hombre perfecto para el papel, y eso le hizo pensar: "Hay algo interesante sobre, por ejemplo, si hubiera un impostor del Joker. Así que sería posible tener no duelos de Jokers, sino alguien que dice ser el Joker que no es el Joker. Y eso abre la posibilidad de una historia interesante, sobre todo si tuvieras al Joker de Joaquin Phoenix, y luego a alguien que estuviera imitando lo que él hacía. He fantaseado con eso. Pero más allá, no he hablado con nadie [de ello], tú eres el primero".

Dafoe no diría necesariamente que está "metido" en la moda, pero desde luego sabe lo que le gusta: "Mi elección base siempre ha sido Prada, porque hay algo clásico [en la ropa] y simplemente me gusta cómo me siento con ella y está muy bien hecha". Para él, vestirse con prendas de diseño para las sesiones fotográficas es otra forma de actuar: "Es lo mismo que ocurre al abordar un personaje, pero de forma condensada, muy inmediata". Habla de una sesión de fotos para otra revista que salió mal: "La ropa era tan horrible que dije: 'No puedo hacer nada de esto'". Miró alrededor de la habitación y vio una colección de personas -el estilista, el fotógrafo, el maquillador-, cada una con su propio estilo personal muy marcado, "y dije: déjame llevar toda la ropa. Y me dejaron hacerlo. Así que ellos se quitaron la suya, yo me la puse y eso que lo que usamos para la sesión".

A veces fantasea con la idea de tener un uniforme, un vestuario a lo Bart Simpson: "Cuando era joven, oí que Ingmar Bergman tenía un armario lleno de jerséis negros de cuello alto. Pensé, sí, tal vez ese sea el camino a seguir. A lo largo de la conversación, hace reflexiones como ésta, que dejan entrever hasta qué punto la creatividad -y su trabajo- definen su vida. Más tarde, le pregunto si tiene alguna afición: "El trabajo es mi afición", dice, seguido de una risa lenta y grave. Parece bromear, pero luego no responde realmente a la pregunta: "Siempre estoy preparando algo, siempre estoy estudiando cosas". En estos momentos, tiene cinco proyectos en marcha, que se estrenarán en los próximos dos años. Dice que la pandemia ha sido una época difícil porque ha estado trabajando prácticamente sin parar y las restricciones de Covid, las cuarentenas y los foros cerrados han hecho que no haya estado con su familia todo lo que le hubiera gustado: "Ha sido duro porque para hacer estas películas he estado mucho tiempo en cuarentena, mucho tiempo solo. Fuera del set, no hay vida".

El genio Willem Dafoe

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Dafoe se curtió como actor en el Nueva York de mediados de los 70, después de mudarse de Wisconsin a los 21. "Nueva York estaba en una situación terrible", dice, "era una ciudad violenta, era una ciudad corrupta, pero para un joven era un lugar muy emocionante". Se relacionó con un grupo artístico y empezó a hacer teatro de vanguardia con una compañía llamada The Wooster Group. Dice que esos primeros años le "transformaron", ya que montaba espectáculos improvisados que resaltaban lo físico: "Me sentí muy emocionado y se me despertó el deseo de ser un artista de algún tipo. Lo más importante que aprendió en aquella época fue "abordar las cosas a través de la acción, del hacer, de la actuación orientada a la tarea, no tanto como un intérprete, no tanto como un ser emotivo que está ahí para guiar al público en el viaje, sino para tener una experiencia".

Cuando Dafoe habla de su proceso de actuación, utiliza mucho la palabra "contacto". Suele referirse al tacto de una escena de lucha, o a la cercanía al proceso y al material. Pero a veces es más literal. Cuando estaba rodando El faro, la fantasía psicológica de Robert Eggers sobre dos fareros varados, disfrutó de un rodaje en medio de una tormenta real en el culo de Nueva Escocia: "No fue agradable, pero sí placentero. Estás viviendo una experiencia. Hay ciertas cosas que no puedes imitar, ya sabes, el enrojecimiento de la piel, cuando estás fuera con un tiempo brutal, la forma en que te sientes hacia una estufa caliente cuando te estás congelando todo el día".

Dice que le gusta "convertirse en una criatura" para los directores con los que trabaja. "Me gusta que alguien necesite que hagas algo por él", dice, "y eso te libera de una especie de ilusión y de una cierta visión egocéntrica. Pero si tienes una buena relación con esa persona, y te pone en una situación que te empuja, vas a aprender algo".

El director de No Way Home, Jon Watts, lo entiende: "Ya había creado el personaje [del Duende Verde] con Sam Raimi, así que conocía los lugares locos a los que estaba dispuesto a llegar. Pero, ¿verlo pasar realmente a dos metros de ti? Una vez rodé un proyecto con dos lobos en un pequeño apartamento de Nueva York. Hubo momentos en los que me sentí así".

¿Los elementos externos que influyen en estos rodajes terminan por hacer que estos proyectos se sientan más reales? "Real es una palabra curiosa, porque he hecho cosas muy artificiales, que realmente disfruto. Se trata del contacto". Ahí está de nuevo. No está hablando directamente de No Way Home, pero bien podría hacerlo: "Se trata de que el mundo se caiga y de hacer algo que hable por sí mismo, y que no apunte a otra cosa".

Aunque está claro que siente mucho amor por las superproducciones en las que ha participado, da la impresión de que son los trabajos más duros los que realmente le satisfacen. Por ejemplo, La última tentación de Cristo, de Martin Scorsese, que se rodó durante 58 días en el calor seco de un desierto marroquí en 1987: "Cuando terminé, me sentí agotado. Y esa es una sensación agradable. Es agradable cuando haces lo que tienes que hacer, no lo que quieres hacer. Porque eso te sostiene".

Dafoe en Nightmare Alley

Searchlight Pictures / Kerry Hayes

2022 está llamado a ser otro año cumbre para Willem. Este mes, interpretará a un bigotudo feriante en el thriller negro de Guillermo Del Toro, Nightmare Alley, junto a Bradley Cooper y Cate Blanchett. Luego, en abril, volverá a formar equipo con Eggers en The Northman, una historia de venganza al estilo de Gladiator, ambientada en Islandia, sustituyendo a los romanos y a Joaquin Phoenix por vikingos y Björk. Está en la conversación de los Oscar por varios papeles, con No Way Home representando quizás su mejor oportunidad de llevarse a casa una estatuilla desde The Florida Project de 2017 (ha sido nominado cuatro veces por sus mejores interpretaciones, pero nunca ha ganado). Presta atención a las charlas, dice, porque acaban teniendo un impacto importante en la amplitud con la que se comparte una película: "Lo valoro mucho, no solo para mí, sino que ayuda a que el trabajo se vea y te da una pequeña posibilidad de competir con las máquinas publicitarias y el dinero de las películas más grandes". Pero, ¿qué significaría para él personalmente una victoria en los Premios de la Academia, después de todo este tiempo? "Te lo diré si alguna vez ocurre", dice con cara de póquer. "Puedes llamarme después y te lo diré, porque eso es muy hipotético".

Aun así, los premios no lo son todo. Sobre todo si sigue obteniendo el mismo placer de su trabajo que hace 100 películas. "Probablemente más", dice, "porque creo que me preocupo menos. Y disfruto más".