En un futuro nada lejano, si no es que lo has hecho ya, te pondrás una prenda de ropa, unos zapatos o un reloj con la correa hecha de un material que se denomina piel, pero que en realidad proviene de hongos, plantas, piñas, manzanas o uvas. Y esto solo por mencionar algunas de las pieles de origen vegetal que varias marcas han empezado a utilizar en sus productos porque son las que cuentan con procesos de producción más confiables y tienen una apariencia, textura y resistencia casi idénticas al cuero animal.
La tendencia es irreversible. Grupo Kering, dueño de Gucci, Saint Laurent, Bottega Veneta, Brioni, Balenciaga y Alexander McQueen, entre otras firmas, anunció el 24 de septiembre de 2021 que dejará de usar por completo piel de origen animal a partir de sus colecciones de otoño 2022. “El mundo ha cambiado, junto con nuestros clientes, y el lujo tiene que adaptarse a eso”, afirmó François-Henri Pinault, CEO y presidente de la mesa directiva del consorcio.
El desarrollo de biomateriales es una de las nuevas fronteras del reto sostenible del diseño de moda, industrial, textil y de interiores. “En los últimos cinco años ha habido un crecimiento exponencial en la innovación de materiales que son alternativas biológicas a los combustibles fósiles, las plantas y los animales, y a colorantes, químicos, fibras, telas y pieles”, dice el reporte “Understanding ‘Bio’ Material Innovations”, publicado en diciembre de 2020 por Fashion For Good. “Los inversionistas y las marcas tienen mayor conciencia de la próxima ola de soluciones biotecnológicas de consumo que son posibles gracias a la biología sintética y las herramientas de biodiseño. Hay más capital disponible, se crean más colaboraciones y más consumidores demandan alternativas sostenibles”. La producción de estos materiales a escala masiva aún tiene muchos obstáculos que superar, como asegurarse de que los procesos de manufactura también sean respetuosos con el medio ambiente y que los precios de los productos no se eleven demasiado. Pero las ventajas son muchas porque, además, son materiales biodegradables o reciclables.
A continuación, te decimos lo que debes saber sobre las pieles de origen vegetal más desarrollados, aunque pronto se oirá más sobre otros hechos con papa, huesos de aceituna, algas, y corteza y agujas de pinos, entre muchos otros.
PIEL DE HONGO
Grupo Kering, Adidas, lululemon y Stella McCartney son algunas empresas que se han convencido de las grandes virtudes de este material. Se produce a partir de micelio, el talo de los hongos que está formado de filamentos muy ramificados y es su aparato de nutrición, el equivalente a la raíz, el tallo y las hojas de otras plantas. Todas esas marcas ya han presentado productos o colecciones cápsula hechas total o parcialmente de una piel de hongo llamada Mylo, e incluso crearon un consorcio para expandir las capacidades de producción de Bolt Threads, la empresa estadounidense que la inventó.
También Hermès anunció el lanzamiento de una bolsa Victoria hecha de una piel de hongo llamada Sylvania. Mylo es una alternativa excelente para sustituir el cuero animal y sintético. Es sostenible, resistente, ligera, flexible, muy absorbente y no produce mal olor. Su versatilidad permite que se use en ropa, zapatos y sneakers, bolsas, tapetes de yoga, correas de relojes y artículos para el hogar, entre otros. El micelio forma redes subterráneas gigantescas en los lugares donde crece. Para fabricar Mylo, se hace crecer el micelio dentro de bolsas con sustratos naturales pasteurizados y sin bacterias de los que se alimenta, como aserrín, paja o desechos agrícolas. Una vez que la red de micelio alcanza el tamaño deseado en ese ambiente controlado, se extrae de la bolsa, se comprime, se tiñe y se procesa para darle acabados de piel y los grabados o texturas que requiera. La modificación de la piel de hongo se hace con alcoholes, tintes y ácidos suaves que tienen un bajo impacto ambiental, el proceso de producción es de carbono neutral, y es un material biodegradable.
PIEL VEGETAL
El cuero elaborado a base de plantas está ganando terreno entre los biomateriales. El mejor ejemplo es Mirum, un producto creado por Natural Fiber Welding (NFW), una empresa estadounidense de la que Ralph Lauren Corporation es socio. También tiene inversión de BMW i Ventures, colabora con Grupo Richemont (dueño de Cartier y varias de las marcas de relojes de lujo más importantes) y desarrolló un proyecto de una tapicería para una puerta del Taycan, el auto eléctrico de Porsche. Mirum es un compuesto híbrido que combina materiales naturales vírgenes e insumos de residuos agrícolas. Los ingredientes se eligen según el uso deseado y las necesidades funcionales y estéticas. Un ingrediente esencial es un curado vegetal patentado que le brinda una durabilidad y resistencia mejoradas a la degradación prematura. También se utilizan subproductos como la fibra de cáscara de coco o bonote, que proviene de la producción de agua y de aceite de coco, o el polvo de corcho, que se genera en la fabricación de tapones de vino. Si sus materias primas son de bosques, cuentan con la certificación del Consejo de Administración Forestal (FSC, por sus siglas en inglés), una organización no gubernamental que promueve la gestión responsable de los bosques del mundo. Los ingredientes se mezclan en seco, por lo que no existe descarga de aguas residuales, y se les da la forma deseada. A Mirum se le puede agregar un respaldo de tela natural y grabarle prácticamente cualquier textura o estamparlo como se desee.
De acuerdo con NFW, en la producción no se usan insumos plásticos ni productos petroquímicos, lo que sí ocurre con la piel sintética o el cuero vegano. Su huella de carbono es muy baja y, al final de su vida útil, se puede usar para hacer más Mirum o devolver nutrientes al entorno natural.
PIEL DE PIÑA
Hugo Boss y H&M están entre las más de 1,000 marcas en todo el mundo que han usado Piñatex, un textil natural similar al cuero animal producido por la compañía británica Ananas Anam. Está hecho de residuos de fibra de hoja de piña y sirve para elaborar ropa, zapatos, tapicería para muebles y artículos para el hogar, entre otras cosas. La fibra de hoja de piña es un subproducto de los sembradíos de piña de Filipinas –un desecho agrícola–, por lo que no se requiere producir recursos ambientales adicionales. Tras la cosecha, se recogen las hojas adecuadas y se extraen las fibras con máquinas semiautomáticas. Estas se lavan y se secan al sol o en hornos. Las fibras secas pasan por un proceso de purificación para eliminar las impurezas, lo que da como resultado un material similar a una pelusa (PALF).
El PALF se mezcla con un ácido poliláctico a base de maíz y se somete a un proceso mecánico para crear Piñafelt, una malla no tejida que se envía por barco de Filipinas a España o Italia para darle un acabado especializado. Se colorea con pigmentos certificados con el GOTS (Global Organic Textile Standard) y se aplica una capa superior de resina para aumentar su durabilidad y resistencia al agua. Para la creadora del Piñatex, la doctora Carmen Hinojosa, es importante que este producto sea una fuente adicional de recursos para las comunidades que cosechan piña. Otra ventaja es que, al usar de este modo las hojas de piña, no se queman y se dejan de generar cientos de toneladas de dióxido de carbono que se irían a la atmósfera.
PIEL DE MANZANA
Ya hay varias opciones de este material sostenible de textura muy similar al cuero animal y que se obtiene a partir de fibras derivadas de los residuos del procesado industrial del jugo de manzana. Se usa en bolsas, cinturones y otros accesorios, tapetes de yoga, artículos para el hogar y papelería, en colaboración con varias marcas. Un ejemplo es el de Patricia Urquiola y Philippe Starck, quienes han diseñado muebles tapizados con Apple Ten Lork para la firma italiana Cassina. El producto pionero en este rubro es AppleSkin Leather, creado por Frumat y fabricado por Mabel. Está hecho de fibras extraídas de los residuos de manzana (piel, pulpa y semillas) de los granjeros del norte de Italia, que se secan de forma natural y se pulverizan con un método único que asegura higiene y pureza. Se añaden algunas proteínas para mejorar la masa líquida cremosa resultante, se colorea con pigmentos y se integra una base de tela, que nuevamente se seca para crear las láminas de AppleSkin Leather. Es un material resistente, duradero, impermeable, transpirable y biodegradable. Además se reducen las emisiones y el consumo de energía en toda la cadena de producción. Las diferencias de colores y los pequeños defectos en la superficie demuestran su origen natural, según Frumat. La empresa dice que su meta es desarrollar un producto 100% reciclabe y que el primer paso ya se ha dado.
PIEL DE UVA
También se le conoce como piel de vino y firmas como H&M (en su línea Conscious Collection de 2020 y en modelos de zapatos de 2021), Bentley (en la tapicería de su auto eléctrico concepto EXP 100 GT) y Le Coq Sportif (en modelos de sneakers) han empezado a usarla. Una de las empresas que la fabrica es Vegea, basada en Milán. Trabaja con bodegas de vino italianas y ha desarrollado un proceso que aprovecha las fibras del desecho de la producción de vino, que incluye la piel de las uvas, las semillas y los tallos de las vides. Estos residuos se secan y se obtiene un bioaceite que se polimeriza mediante métodos patentados. Vegea no da más detalles sobre el proceso de fabricación, pero el material que se obtiene es semejante en textura, resistencia y durabilidad al cuero animal.
Para producir la piel de uva no se necesita mucho agua y la que se usa es reciclable. Tampoco se utilizan solventes tóxicos, metales pesados ni sustancias peligrosas para los seres humanos o el medio ambiente. No requiere el proceso de bronceado que sí requiere la piel de origen animal y en el que se usan químicos tóxicos.