El tema de la contaminación no es especifico de las grandes ciudades, ellas se llevan la peor parte (por nuestra propia culpa), pero los nuevos reportes de la ONU dicen que el planeta entero está en problemas y que, si no hacemos algo ahora, en unos años más nos vamos a enfrentar a una catástrofe global de la que no vamos a poder escapar.
Miles de especies se están extinguiendo, los polos se están derritiendo y los humanos estamos cada vez más vulnerables ante los efectos de la contaminación, en este punto, tal vez no todos notamos lo grave que se ha puesto el problema de la contaminación, escuchamos por todos lados que hay mala calidad del aire, que el cambio climático está fuera de control y que debemos tomar acción, y el planeta no es el único que está sufriendo, nosotros también estamos experimentando los efectos secundarios de vivir en un mundo que se está ahogando en basura, desechos, químicos peligrosos y gases tóxicos.
El impacto de la contaminación es más serio de lo que queremos creer y sus consecuencias en los humanos se hacen cada vez más evidentes. El hecho de que no puedas ver la contaminación (en el caso de la CDMX si se puede) no quiere decir que no esté ahí, que no te afecte o que no te esté matando lentamente. Llegó el momento de volvernos radicales y empezar a crear un cambio real, de lo contrario no vamos a sobrevivir (y esto lo dicen los expertos).
De acuerdo con la BBC, una serie de investigaciones que se han realizado a lo largo de años indican que los gases como el dióxido de nitrógeno y el “material particulado”, que se encuentran en la gruesa capara de contaminación que cubre a gran parte del planeta, pueden legar a cada rincón del cuerpo humano y hasta pueden llegar a causar daño permanente.
El cuerpo humano no es indestructible, no fue hecho para vivir en un ambiente tóxico, necesita aire limpio para vivir, de lo contrario empieza a experimentar “síntomas” que afectan la calidad de vida, la salud y hasta el estado mental (la preocupación por el medio ambiente agrega estrés extra a las personas).
¿Cómo afecta la contaminación al cuerpo humano?
Lo primero, y lo más evidente, es la respiración, no tener aire limpio genera una serie de problemas respiratorios, desde asma hasta alergias, además, el aire sucio irrita las vías respiratorias, lo que hace que respirar se vuelva más difícil, literalmente puedes llegar a sentir que el aire no llega hasta tus pulmones. La falta de aire también hace que te canses más rápido y sufras de dolores de cabeza. (Un estudio dice que esto es especialmente peligroso en los niños, respirar aire contaminado desde pequeños tiene consecuencias que duran toda la vida, un estudio del Instituto de Efectos sobre la Salud dice que la expectativa de vida de los niños que nacen hoy se reducirá unos 20 meses a causa del aire contaminado, el estudio también dice que, en 2017, se registraron más muertes por contaminación que por la malaria y los accidentes de tráfico).
El aire sucio también afecta tus pulmones y cerebro. El aire contaminado provoca envejecimiento pulmonar, que es una causa conocida del cáncer de pulmón y afecta las partes que transportan el oxígeno a la sangre, en el caso del cerebro, afecta el desarrollo mental y físico en niños y el proceso cognitivo en los adultos, además, la contaminación puede llegar a bloquear arterias, lo que aumenta el riesgo de derrames cerebrales.
Los ojos, el corazón y la piel también están vulnerables. La contaminación produce el síndrome de ojos secos produciendo ardor, resequedad y, en casos extremos, hasta conjuntivitis, el corazón tiene más riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y la piel presenta un envejecimiento acelerado, manchas, resequedad e irritación, cosas que pueden contribuir al cáncer de piel.
Un estudio dice que los bebés que nacen en zonas más contaminadas tienen más probabilidades de ser prematuros y nacer con mejor peso.
En pocas palabras, la contaminación no afecta en todos los sentidos, cada vez se descubren más consecuencias que dicen que literalmente nos está matando lentamente, así que es momento de poner atención en lo que hacemos, lo que consumimos y en nuestro estilo de vida para empezar a tomar responsabilidad de nuestro impacto en el planeta, y a tomar acciones efectivas y reales (no nada más dejar de usar popotes) para que no lleguemos al punto en el que tengamos que salir con un tanque de oxígeno a todos lados.
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