Rauw Alejandro: El Hombre del Año 2022.
Es Miami y hace calor, pese a que el horizonte se está cubriendo de nubes que presagian una de esas lluvias torrenciales que casi nunca son bienvenidas en la Florida. Mi hotel, al lado del aeropuerto, se encuentra inusualmente abarrotado; pero los clientes no parecen responder al típico grupo de ejecutivos de paso. El reciente huracán arrasó varias zonas de la costa y dejó a muchas familias sin hogar. La naturaleza no es cruel, pero sí severa cuando nos regresa nuestra arrogancia. Hablo con Susan, en los setenta y pocos, que fuma a mi lado en el estacionamiento y quien me cuenta que esta vez lo ha perdido todo. Son solo cosas, me explica con media sonrisa y una mirada infinitamente triste. Lo que más le duele, las fotografías de toda una vida y su piano. La música, me dice, puede reparar todas las heridas del alma. Pienso que a pocas horas de encontrarme con uno de los cantantes y compositores más relevantes del momento, esa frase, en medio de la desolación, rompe el cielo como un rayo de luz entre los nubarrones.
Raúl Alejandro Ocasio Cortés (San Juan, Puerto Rico, 1993) llega a un inmenso set del tamaño de un hangar en el que su equipo se afana en que todo esté listo. Acaba de regresar de un viaje y al final de la sesión de fotos se marchará a Nueva York porque unos pocos días después de nuestro encuentro lanzará su tercer álbum, Saturno. Se trata de un proyecto en el que ha trabajado durante mucho tiempo y del que se encuentra especialmente satisfecho. También está preparando su actuación estelar en los Latin Grammys a los que acudirá con su también inmensamente famosa pareja, la cantante española Rosalía. Rauw Alejandro lleva el pelo teñido de un azul sideral —supongo que su disco tiene mucho que ver— y parece mucho más joven que los 29 años que tiene, casi como un jugador de una selección sub 21 de fútbol, ese deporte que le apasiona y del que quiso ser una estrella hasta que la música y un sistema de streaming le convirtió en lo que hoy es.
Tras sus dos álbumes de estudio, Afrodisíaco y Vice Versa, ahora presenta su trabajo más personal hasta la fecha, con un cierto aire nostálgico pero a la vez desbrozando y trazando nuevas melodías con las raíces de los clubs noventeros, el freestyle o el house. Todo listo para que se convierta en uno de los discos más escuchados y bailados del año.
Mi madre me decía que cuando ponía música siempre estaba bailando, no importaba el género que pusieran. En Puerto Rico, la cultura es bien musical. Mi papá [el guitarrista Raúl Ocasio] tocaba la guitarra y empezó de joven con una banda de rock. Después, tuvo su propia orquesta de merengue y salsa; cantaba sus covers y hacía sus fiestas en las famosas parrandas de Navidad. Interpretaba la música típica de Puerto Rico, los folclores y en todo eso andaba yo metido. Él y mi madre también tocaban en el coro de la iglesia. Recuerdo que iban dos veces a la semana a ensayar, a las siete de la noche siempre, y yo les acompañaba. Me gustaba la dinámica de los ensayos y siempre que podía me metía con un instrumento, que si la batería, la guitarra… Yo, en mi mente, nunca tuve un pensamiento de ser cantante. En mi mente, la música era placer, pasión, algo que me ponía feliz.
Estaba pendiente de otras cosas, del deporte, del fútbol; pero siempre que tenía tiempo sacaba mi guitarra y tocaba. Recuerdo que siempre traía unos headphones conectados al último CD que había sacado fulano de tal… Cuando yo llegaba a la escuela, con mi mochila, tenía que poner una canción en particular, para sentirme en el mood. O cuando iba al comedor, tenía que poner un tema particular también, para sentirme como si fuera un video musical en mi mente.
Claro, como antes de los partidos de fútbol, también ponía mis canciones para entrenar, para calentar… La música siempre ha sido muy importante para mí.
Pienso que al estar conectado siempre con la música, inconscientemente mi cuerpo, mi mente, la estudiaba. O sea, como cuando te dan rollo habichuelas y pollo todos los días, tu cuerpo lo digiere tan fácil y el sabor lo identificas tan rápido… Que con la música, esa preparación que tuve me ayudó a cuando dije: “ok voy a ser cantante”. Desde pequeño, siempre imitaba a los mejores artistas: Luis Fonsi, David Bisbal… Cuando se preparaba el talent show de mi escuela era un momento bien importante para mí, hasta buscaba mi propia ropa.
Soy bien de intuición. Cuando yo decidí empezar a hacer música, tenía como 19 años. Le doy gracias a Dios que entré en este mundo después de que pasó mi niñez y mi adolescencia, que trabajé y fui a la Universidad. Hice todas mis cosas como una persona normal. A los 21 o 22 años, empecé a tocar para mis amigos y les decía: “hice una canción, ¿quieren escucharla?”. Y, coño, se escuchaba bien, diferente.
Siento que he vivido en Saturno toda mi vida, porque mi madre siempre decía: “tú vives en otro planeta, tú vives en el espacio”.
Saturno es uno de los planetas más bonitos que hay en el universo con sus anillos. Yo no soy tan bueno con los horóscopos, la astrología; no soy tan fanático en ese sentido, pero soy Capricornio y una vez leyendo un poco sobre este cuerpo celeste, decía que era el planeta de mi signo; que es menos denso que el agua, digamos que si lo pones en el mar, flota.
Cada año he aprendido cómo trabajar un álbum y después de Viceversa, que fue un discos muy exitoso gracias a Dios, tomaba notas y pensaba cómo hacer uno mejor, cómo superarme. Durante el tour, mientras cantaba y hacía mis shows, que fueron más de 144, llegó un punto en el que ya traía el espectáculo en piloto automático. Sentía que necesitaba un show un poco más energético. Viceversa es un show con mucho baile, mucha explosividad. Pero tenía una musicalidad más melow y yo quería el siguiente un poco más hardcore, más oscuro, un poco más rock. Igualmente, tengo 29 y lo que hago en el escenario le exige mucho a mi cuerpo y no sé hasta qué punto pueda seguir con la misma intensidad a nivel performance. Entonces, me dije a mí mismo: “déjame hacer este próximo tour bien fuerte, como para poder ver cuál es mi límite”.
A nivel musical, sí. Hay un montón de cosas que yo pienso que no tienen límite. Pero me refiero a, por ejemplo, en mi gira estoy practicando piruetas, haciendo cosas un poco más crazy y se requiere mucha una energía en particular, que sucede en una cierta etapa de tu vida y ya. Pero, musicalmente, créeme, no tengo límites.
Es muy espontáneo. A veces voy manejando, me viene una idea y siempre la tengo que anotar, porque aprendí que tienes que anotar todo, una letra, un tarareo, porque a los 5 minutos ni me acuerdo. Entonces, voy a esa libreta de recopilaciones de ideas mías y empiezo a montar el rompecabezas. Obviamente, tengo un gran equipo también que me apoya en las siguientes fases.
El equipo gana campeonatos. Además, no me gusta encasillarme; me gusta explorar diferentes sonidos. Creo que soy un artista versátil, trato de entender a mi público y ahí decido que, ok, voy a hacer un álbum inspirado en los noventa; con la música más alternativa de entonces, como el freestyle o el Miami bass…
Soy bien fan de la de la vieja escuela y de mis raíces, de las canciones que marcaron mi vida de pequeño. En mis proyectos, siempre he hecho alguna interpretación de un tema clásico. Le pregunto a veces a mis primitos: “¿Conoces a fulano de tal? ¿Has escuchado esta canción?”. Y me dicen: “No, no, ¿quién es ese?”. Eso me impulsa a querer educar a la gente y decir: “tú escuchas reguetón ahora, pero tienes que saber quiénes fueron los que lo crearon, de dónde venimos”. Me gustaría que cada artista siempre se tomara la tarea de educar y decir: “ok, yo soy de Puerto Rico, tengo la sangre, la cultura; pero no soy el pionero, estoy siguiendo una ola y la estoy haciendo a mi manera. Pero me gustaría que ustedes conozcan quiénes fueron los que realmente hicieron esto”. Con Saturno me fui full a los noventa. Yo nací en el 93 y en esa década existía el hip hop, el underground, que empezó en el 96-97 y que luego se convirtió en el reggaetón; el retropop, los freestyles. Me dije: “este es el color que quiero” y de ahí sale Saturno. Es un color especial, un poco galáctico.
Muchos artistas deciden que hay que hacer un álbum tipo “tengo los mejores singles, vamos a ponerlo todo ahí”. Obviamente, si yo pienso que todos mis temas son singles, porque también es una mentalidad positiva, ¿no? Un single es un éxito, un símbolo, pero no necesariamente son un álbum que debe tener un principio y un fin, un balance. En Saturno hago mi intro, mi intermedio, hago una secuencia y transiciones. Poco a poco voy educando a mis seguidores y les digo luego que lo escuchen en orden, escúchalo como tú quieras.
No, no me aburro. Soy workaholic oficial. Como cuando una vez me fui de vacaciones con mi familia, hace como tres años, de crucero una semana y a los tres días yo me quería tirar del barco. Tenía tantas ideas en mi mente y no poder ponerlas a trabajar me dio un estrés, que le dije a mi madre: “no vuelvo a un crucero”.
Un buen compositor tiene que tener empatía con el mundo. Algunos buenos compositores te escriben desde el corazón y desde su experiencia propia, pero hay otros con una imaginación increíble y pueden crear una historia de amor que nunca han vivido y también está bien.
Mi música es libre, pero obviamente la radio me ha censurado ciertos temas y también he adaptado versiones explícitas de una canción, pero está la versión comercial y está el público. Acepto que mi música es bastante sexual. Soy un artista romántico de la nueva era, como dicen por ahí. El sexo es algo natural, el sexo es algo propio del ser humano. Puedes revisar todas mis canciones y verás que sí trato, aunque me suba el tono sexual y sea un poco explícito, de faltarle el respeto a ninguna chica.
Hay varias cosas en las que creo. Yo soy bien justo. Todo el mundo merece vivir una vida plena, una vida justa. Como dicen por ahí, los del norte no están quitando la isla. Entonces, como puertorriqueño, yo puedo entrar y poner presión y dar trabajo a mi gente, atraer el turismo a Puerto Rico… Puedo hacer tantas cosas que, aunque sea un granito de arena, si el resto te sigue, si los artistas se unen, va a haber un resultado, ¿no? Por ahí voy y por ahí estamos.
Make Up & Hair: Millie Morales
Barber: Alexis Centeno
Stylist: Caitlyn Martinez
Tailor: Nery Montoya
Producer: Visual Machine
Label: Duars Entertainment \