Los correos electrónicos de Domenico Dolce y Stefano Gabbana han ido llegando a mi bandeja de entrada repetidamente a lo largo de estos años firmados como DD y SG. Siempre con un tono amable en el que comentaban, en muy breves líneas, cualquier información que hubiera podido referirse a su marca o simplemente en ocasión de una onomástica o una festividad. Desde luego, siempre representantes de esa exquisita calidez italiana que hoy -literal-, mientras preparan la pasarela de Alta Moda en Siracusa, Sicilia, alcanza los casi 40 grados.
Desde aquella primera vez en la que los italianos decidieron trascender el prêt-à-porter que le había hecho famosos y dignos representantes de una cultura del nuevo (y en ocasiones efímero) pop en el convento dominico de Santo Domingo en Taormina -esa ciudad famosa tanto por sus ilustres visitantes como Goethe, Wagner, Gide o Capote, como por las sugestivas y muy queer imágenes del barón Wilhelm von Gloeden- hasta hoy, en la resaca de un sueño orfebre entre surrealista y excesivo por el que Pierre et Gilles habrían matado por fotografiar, la trayectoria del dúo se ha ido afianzando construyendo puentes entre la moda, la historia, las tradiciones, la gastronomía, y -¿por qué no?- el exceso, el barroquismo y la alegría de vivir y disfrutar como si hoy fuera el último día de nuestras pobres vidas a los pies de los templos de los dioses grecorromanos, cuyas referencias están presentes tanto en el evento al que hoy asistimos como en la mise en scene producida, sin duda, con dolor, pasión y amor por una cultura inmortal que se refleja en los dracmas de las joyas y en las miles de rosas que trazan un camino hacia el hades en el que, cual Caronte, las bacantes nos acompañan. No debe ser fácil tratar de superarse año tras año en cada una de las colecciones Dolce & Gabbana cuya clientela fiel sigue (y disfruta) y que este 2022 ha comenzado con una espectacular presentación.
Entre preparaciones, invitaciones, últimos minutos, asumo llenos de nervios, por de nuevo ofrecer una ventana de Italia al mundo en su amada Sicilia; de nuevo un amable correo de los diseñadores llega a mi bandeja de entrada en el que responden, con su energía imbatible, a las preguntas de GQ México.
En los próximos días, si tienen curiosidad, les estaremos contando la definición en tela y orfebrería o mobiliario, del ADN de la marca y los momentos que su amplia diversidad de invitados (desde Kris Jenner, a Sharon Stone o Hellen Mirren) han protagonizado. Pero hoy, ellos son los verdaderos protagonistas. Les dejamos con sus propias palabras.
DD&SG: 10 años es mucho tiempo, pero es poco cuando miramos hacia atrás y reflexionamos sobre nuestros logros. Nos damos cuenta cada temporada que tenemos que hacer cosas diferentes. Desde Taormina, en 2012, todo ha ido in crescendo. Cada temporada tenemos la responsabilidad de crear para despertar nuevas emociones. Los invitados que asisten a nuestros eventos vienen de todas partes del mundo para contemplar algo increíble, y no solo tenemos que sorprenderlos, sino también asegurarnos de que regresan a casa con el deseo y la curiosidad de acompañarnos allí el año siguiente. Es un enorme compromiso creativo y energético.
DD&DG: El hilo conductor es, sin duda, Italia. Así es como gracias a nuestro hermoso país, logramos explorar y contar año tras año su excelencia. Para nosotros, las colecciones de Alta Moda y Alta Sartoria son la actualización de un sustrato psicológico, cultural y material del prêt-à-porter y nos permiten elevar el estilo italiano a un nivel de ensueño, tanto en la ropa como en los espacios, convirtiéndolo en un experiencia totalizadora.
DD&SG: Los clientes nos siguen acompañando porque nuestros encuentros con ellos son una verdadera experiencia. Las colecciones que presentamos y los eventos que creamos consisten fundamentalmente en acercarnos a la narrativa del lugar en los que se presentan. Cuando hemos elegido la ubicación, estudiamos, de vez en cuando, su historia, geografía, leyendas, tradiciones, gastronomía... No dejamos nada al azar. Queremos saber todo lo que pertenece a un lugar. Ese día, anteriormente y siempre.
DD&SG: Por supuesto. De hecho, en abril de 2018, llevamos nuestra Alta Moda y Alta Sartoria a México con un desfile en la Ciudad de México en el Museo Soumaya. ¡Fue una hermosa experiencia! Los looks presentaban una mezcla vibrante de las tradiciones, culturas y folclore por el que México es famoso en todo el mundo. Nuestra principal fuente de inspiración fue Frida Kahlo y su arte. Y la madrina del evento fue Sophia Loren. ¡Nuestra Italia no podía faltar!
DD&SG: Hablamos de un hermoso territorio cuyos colores, tradiciones, humanidad y calidez nos recuerdan mucho a los de Italia. ¡Nos sentimos como en casa!
DD&SG: Trabajando en nuestras colecciones y en los eventos relacionados, sin duda, representan un importante esfuerzo físico y creativo. Lo hacemos con alegría porque nos desafiamos a nosotros mismos con la expresión más alta de nuestra imaginación. Vivimos un sueño a través del cual damos rienda suelta a nuestra creatividad. Esa es la esencia, hoy, de nuestra Alta Moda y nuestra Alta Sartoria.
DD&SG: Todos los días aprendemos algo nuevo de nuestros artesanos. Y para ser honestos, ¡somos muy afortunados! Nunca nos dicen que no y su arte nos permite dar vida a nuestros sueños hechos realidad, ya sea una tela, oro o una piedra preciosa.
DD&SG: Todas las colecciones tuvieron su momento maravilloso y único. Estamos orgullosos de contar la historia italiana, que es tan hermosa, tan rica. ¿Dónde en el mundo encuentras lugares como Venecia, Florencia, Capri? ¿U otros como Ortigia por donde pasaron genios como Arquímedes y Caravaggio?
DD&SG: Nunca miramos un estereotipo; siempre vamos en busca de una personalidad, de una historia. No es nuestro hombre el que ha cambiado; es el hombre mismo el que cambia con su tiempo. Nuestra moda mira al presente. Estamos inspirados en la calle y en lo que sucede a nuestro alrededor a diario. ¿Por qué limitarnos a una definición?